Frente a la argumentación de Cebrián, parece superficial discutir sobre las posibilidades de sobrevivencia o la inminente desaparición de los periódicos. Su llamado a recuperar el anclaje ético de la profesión, quita el tono de dramatismo a la visión apocalíptica que vaticina la muerte del tradicional soporte de papel.
A través de esta lucida mirada, es posible situar el fenómeno de declinación de la prensa escrita, como parte del devenir histórico, así como el periódico tuvo que ceder espacio a la radio y esta a la televisión, la era digital trae consigo nuevos instrumentos y herramientas de comunicación, que se instalan con su propia propuesta de formato, dando respuesta a nuevas necesidades y formas distintas de entender la comunicación.
La irrupción de un nuevo medio de comunicación siempre es revolucionaria, puesto que viene a dar respuesta a los desafíos que de manera imperceptible y soterradamente se incubaron durante años, eclosionando con la fuerza de un volcán, ante la mirada atónita de los que no supieron leer las señales que anuncian los cambios.
La creciente tendencia a afirmar identidades y reivindicar la diversidad, el cambio en los estilos de vida, si bien amenazan al tradicional periódico de papel, también representan un oportunidad de repensar el papel de la prensa, dejar de mirarse el ombligo y entender que el protagonista y fin último del periodismo, es la sociedad y no el profesional o la empresa.
A través de esta lucida mirada, es posible situar el fenómeno de declinación de la prensa escrita, como parte del devenir histórico, así como el periódico tuvo que ceder espacio a la radio y esta a la televisión, la era digital trae consigo nuevos instrumentos y herramientas de comunicación, que se instalan con su propia propuesta de formato, dando respuesta a nuevas necesidades y formas distintas de entender la comunicación.
La irrupción de un nuevo medio de comunicación siempre es revolucionaria, puesto que viene a dar respuesta a los desafíos que de manera imperceptible y soterradamente se incubaron durante años, eclosionando con la fuerza de un volcán, ante la mirada atónita de los que no supieron leer las señales que anuncian los cambios.
La creciente tendencia a afirmar identidades y reivindicar la diversidad, el cambio en los estilos de vida, si bien amenazan al tradicional periódico de papel, también representan un oportunidad de repensar el papel de la prensa, dejar de mirarse el ombligo y entender que el protagonista y fin último del periodismo, es la sociedad y no el profesional o la empresa.
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